2015/10/12

Cómo hacer que tus hijos adultos se muden de casa

Como padre, tal vez tengas sentimientos encontrados respecto a si quieres o no, que tu hijo se mude de casa. Por un lado disfrutas de su compañía, o no quieres que sienta que lo estás echando de la casa. Por el otro lado, tal vez sientas que no está dando lo mejor de sí mismo, y si no haces algo, nunca se convertirá en un ser auto-suficiente. 

En primer lugar debes ser honesto y confrontarlo. Debes decirle todas las cosas que te hacen sentir incómodo debido a que él sigue viviendo en casa. No dejes que te hagan sentir culpable o que tu culpa evite que le menciones todo lo que sientes. Algunas razones son muy obvias, como el hecho de que tomen tus cosas personales sin pedirlas. Otras, son más personales y embarazosas, como escuchar a tu hijo intimando con su novia, o el hecho de que a esta edad todavía le tengas que lavar hasta su ropa interior.
Considera si verdaderamente hay una razón por la que tu hijo no pueda vivir por su cuenta ya que los hijos son perfectamente capaces de vivir por si solos, aunque vivan en un lugar pequeño. Si dejas que se quede en tu casa date cuenta de que estas haciendo que tu hijo se preocupe por su comodidad y no por circunstancias verdaderas.

El que desee ahorrar para comprar su propia casa, tal vez sea la razón más legítima. Pero, sólo debes escucharla si te consta que tu hijo es verdaderamente responsable. Debes acordar con él, ¿Cual es realmente la meta y cuanto tiempo tardará en alcanzarla? De lo contrario, morirás atendiéndolo y subvencionandolo

Como padres, enfrenten la situación de forme unida. Es común que uno de los padres quiera que se valla y el otro que se quede.

A veces puede ser difícil de recordar, pero el hijo adulto que vive contigo sigue siendo adulto. Si actúas como padre sobre-protector, tu hijo, se revelara tan pronto como un adolescente; y, los problemas, los enfrentara como si todavía fuera un niño. Situación que, además de resultar desagradable, evitará que desarrolle las habilidades necesarias para enfrentar la vida. Por esta razón, debes desarrollar estrategias que te permitan establecer algunas reglas propias de una relación entre adultos; como tratarlo como si fuera un arrendatario de un cuarto de tu casa. Esto hará que tu hijo se sienta incómodo de vivir en tu casa y considere la posibilidad de rentar un cuarto en otro lado.
 
Marca reglas acerca del ruido y las llegadas al hogar. Muchos departamentos tienen reglas del silencio que van desde las 11 pm hasta las 7 am. Recalca que no quieres oír ningún ruido durante estas horas y menos que este sea provocado por su llegada; de madrugada y bajo los efectos del alcohol. Aclara las consecuencias sobre el cumplimiento de estas normas, advirtiéndole que: “Si rompes dos veces esta regla, deberás marcharte.”
Considera no proveerle comidas. Si le rentas un cuarto a alguien, generalmente, la obligación incluye el paso a la cocina y no su alimentación. Es decir, el arrendatario debe comprar y cocinar su comida. 
Marca los estándares de limpieza. Desde que es un adulto con el que tratas deja que su cuarto sea su territorio. No entres a menos que el olor sea inaceptable. Si esta desordenado solo cierra la puerta y vete. Si su ropa esta tirada a lo largo de la casa, recógela y déjala frente a su puerta. Hasta que la recoja, o se le haga una pila que le impida el paso. También, evita limpiar cualquier cosa que use. Como por ejemplo: ollas, vajillas, vasos, ropa, etc. Él debe saber que convive con sus padres y no con sus empleados. 

Garantízale un poco de privacidad.  Si tu hijo esta siguiendo las reglas no tienes por qué andar husmeando en lo que no te importa.

Sé firme. Tienes que saber bajo que circunstancias estas dispuesto a empacar sus cosas y ponerlas en el jardín. Si no puedes imaginarte haciendo esto bajo ninguna circunstancia, entonces, debes aceptar que es muy probable que tu hijo viva bajo sus reglas y no bajo las tuyas.
Recuerda que tu trabajo como padre es enseñarle a ser independiente y como sobrevivir por si mismo. Tu amor y simpatía no lo ayudarán cuando tú no estés. Recuerda el proverbio chino que dice: “Dale a un hombre un pescado y comerá un día. Enséñale a pescar y comerá por siempre.” Que tenga un trabajo y sea independiente no solo te ayuda a ti, si no también a él. Siempre lo puedes ayudar con un poco de dinero extra, simpatía, amor y entendimiento; cuando veas que esta batallando un poco. Pero dejarlo que batalle será bueno para ayudarlo a construir su carácter y dejarlo que aprenda a ser fuerte.

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