El arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, informó hoy que las
investigaciones que se realizaron en el caso de los sacerdotes Cristián Precht y
Alfredo Soiza-Piñeyro por eventuales faltas a sus deberes sacerdotales,
arrojaron que en ambos casos hay
"noticias verosímiles de conductas abusivas con
mayores y menores de edad".
Monseñor Ezzati señaló que al tratarse de
"delitos más graves", la
autoridad eclesiástica local no es competente" y por lo tanto las actas del
proceso serán transmitidas a la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Precisó asimismo que los delitos cometidos por estos sacerdotes están
prescritos para la legislación canónica, puesto que han transcurrido 20 años
desde que las eventuales víctimas cumplieron 18 años. Sin embargo, el
Arzobispado pedirá la derogación de la prescripción.
"Siento un profundo dolor por estas situaciones que impactan a la comunidad
eclesial, ante todo por la posibilidad cierta de que personas inocentes hayan
sido dañadas por sacerdotes en quienes ellos, como tantos otros hermanos y
hermanas, depositaron su plena confianza", afirmó Ezzati.
La indagación contra Precht se inició el año pasado en el marco de una
denuncia por presunto abuso sexual cometido a fines de la década de 1980
en
contra de Patricio Vela Montero, psicólogo que se suicidó -tras una fuerte
depresión- en Estados Unidos el 17 de abril de 1991, a los 29 años, cuando
estaba cursando un doctorado. Su guía espiritual era justamente el
sacerdote.
Luego de la presentación de dicha denuncia, el ex vicario de la Solidaridad
fue suspendido de sus labores pastorales, entre ellas, su cargo de párroco en la
iglesia Santa Clara de La Cisterna.
En octubre del año pasado, tras casi dos meses de investigación realizada por
el promotor de justicia, Marcelo Gidi, la Iglesia descartó el abuso sexual en
este caso. No obstante, surgieron nuevos antecedentes que fueron analizados por
dos canonistas. La etapa de investigación concluyó el 8 de junio pasado, tras lo
cual el informe fue sometido a votación de los asesores canónicos y otros
trámites de rigor, como el derecho a la defensa.
Durante el régimen militar, Precht participó del Comité Pro Paz y fue uno de
los fundadores, junto con Raúl Silva Henríquez, de la Vicaría de la Solidaridad.
Por esta labor fue condecorado en 2010 con el reconocimiento "Héroe de la Paz,
San Alberto Hurtado".
Además, fue uno de los clérigos que estuvo a cargo de preparar la visita de
Juan Pablo II, en 1987. También se desempeñó como secretario adjunto del Consejo
Episcopal Latinoamericano (Celam).
Soyza-Piñeyro pidió abandonar el sacerdocio
En el caso de Soiza-Pyñeiro, la indagatoria eclesiástica en su contra se
abrió en enero de este año a raíz de una denuncia por presuntos abusos sexuales,
que fue
presentada por un psicólogo que compartió con el presbítero entre
1982 y 1987 cuando éste se desempeñaba en la Vicaría de la Zona Oriente de
Santiago.
Desde 2010, el sacerdote no tenía parroquia y se encontraba viviendo entre un
departamento de la Villa Frei y una casa en Lomas de Lo Aguirre, colaborando
esporádicamente con una iglesia de Puente Alto.
Nacido en Argentina, el trabajo de Soiza-Piñeyro estuvo siempre vinculado a
la zona oriente de Santiago, donde ejerció responsabilidades vicariales y como
párroco. Su mayor exposición mediática la tuvo cuando actuó como mediador tras
el secuestro del coronel Carlos Carreño, en 1987.
A nivel de la diócesis
de Santiago, estuvo encargado del tema Ecumenismo y Diálogo Interreligioso.
Además, es experto en fenómenos paranormales, condición en la cual fue
entrevistado en varias ocasiones por los medios de comunicación.
Ezzati
indicó que tras informarle los resultados de la investigación
previa, Soiza-Piñeyro le presentó una solicitud escrita, en la que expresó su
voluntad de abandonar el sacerdocio. Por ello, sin perjuicio del resultado de la
decisión que adopte la Congregación para la Doctrina de la Fe, el arzobispo le
restringió el ejercicio de su ministerio sacerdotal.
Fuente:
Emol